Te fuiste en la tristeza del espanto, a clavar tu grieta sangrante en mis ojeras de soñadora errante por la tierra. Doliste de Norte a Sur y, también, de Este a Oeste y en el Centro, donde mi llaga se llama corazón. Te destilaste sin reparos, te desbordaste sin piedad... Cubriste mi esteril llanto de niña sin amor. Recogiste la piedad de un basurero en el fondo del dolor y lo volcaste sadicamente en mi oscura flor. No porque te quiero sin esa comprensión humana, deja mi corazón de trashumar amor: Hoy me eres tan ajeno al placer, como lo puede ser la flor a la hoja que la siega. Te fuiste, pero aun alojas quimeras en la mar.-